Nuestra Historia

En un mundo dominado por lo efímero y la producción en masa, la cerrajería artística resiste como un bastión de autenticidad y compromiso con la excelencia. En este arte, cada golpe de martillo es un compromiso con la perfección y la autenticidad, creando piezas destinadas a desafiar al tiempo y contar la verdad de quien las forjó.

El Maestro con +25 Años de Experiencia

Todo empezó hace más de 25 años con mi padre Santos. Él era repartidor de agua a jornada completa y en sus ratos libres, en un pequeño garaje, hacía pequeñas rejas, puertas o barandillas a familiares y amigos. Según él, "había que apañarse con lo que había". También trabajó como chapista de coches, carrocero de camiones y otros trabajos menores que le fueron abriendo la mente en muchos campos diferentes.

A los 2-3 años de empezar dejó su trabajo para dedicarse plenamente a este oficio, ya que cada vez más personas querían trabajos auténticos en hierro. Es más, el negocio fue tan bien que después de 25 años sigue ejerciendo este oficio con trabajos más artísticos, más personales y más grandes. Ahora su tarea no es venir a trabajar para sacar a la familia adelante, sino enseñar sus conocimientos a los que vienen ahora, sobre todo a mí.

"Heredar no Es Recibir un Regalo, Es Aceptar una Misión"

Yo me llamo Carlos, soy hijo de Santos, mi nombre artístico es "Charly". He tenido una vida muy normal. Soy un apasionado de la música, de la tecnología y de los videojuegos, y a los 18 años entraba en mi etapa universitaria sin saber lo que estudiar porque estaba muy perdido. Encontré algo y decidí estudiar el grado universitario sobre ciencias del deporte, porque desde chiquitito me habían enseñado que hay que estudiar un grado universitario para tener un buen puesto de trabajo. Lo terminé después de 4 años pero seguía teniendo la misma duda, no sabía que camino seguir en mi vida.

Me di cuenta en los 4 años que no quería tener una vida cómoda de profesor, ni de entrenador, ni ser el empleado de nadie. Yo quería emprender, trabajar en mi pasión y crear mi propia historia. Así lo hice. Con 22 años abandoné todo lo que estaba haciendo y me puse a aprender el oficio de mi padre. 

Durante los primeros meses descubrí que se me daba crear planos, entenderlos y fabricar todo lo que se me ocurriese. Me dejé asesorar por mi padre que me enseñó que los pequeños detalles marcan la diferencia, como una bonita soldadura, una pieza bien repasada o un trabajo bien pintado. 

Además, era consiente de que jugaba con una gran carta a favor para tomar esta decisión, y es que iba a heredar todas las herramientas, la experiencia de su padre y sus clientes. Una situación muy favorable para seguir con un negocio pero estas cartas de nada servirían si no sabía usarlas, y por eso quiero aprovecharlas y ser el mejor en esta profesión. 

¿Y a dónde Queremos Llegar?

Yo lo tengo claro, ahora me toca cargar en mi espalda el peso que conlleva defender un oficio en extinción y seguir trabajando, mostrando mis trabajos y enseñar a otros a hacer lo que mi padre me enseñó.

También, tengo claro que la cerrajería artística no es un trabajo que sea igual de escalable que la inteligencia artificial, los videojuegos o los cursos online. No me conformo con llegar a todo el mundo, quiero escribir historia por historia con cada persona, dejar cada trabajo lo mejor posible, aprender de los errores que irán apareciendo durante el camino y nunca rendirme. 

"Lo importante no es llegar primero, sino saber llegar". Mi paciencia y mi acento canario hacen que cada trabajo se elabore a su ritmo, ni muy rápido ni muy lento, a la velocidad justa para que cuando lleguen a su destino sean las mejores piezas visuales creada por la humanidad que cualquiera puede tener en su casa, y con toque de humor por supuesto. 

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